El ex campeón mundial Juan Martín “Látigo” Coggi volvió a dar clases de boxeo en el Gimnasio “Juan Norambuena” de nuestra institución. Con el apoyo de la Municipalidad de Quilmes y del presidente Mate Daniel Zisuela, el sueño de “Látigo” es hacer del boxeo una disciplina que aleje a los chicos de la calle y las drogas, y a la vez hacerlos sentir que forman parte de la sociedad. Además también está la posibilidad de enseñarles un oficio con el que puedan llegar a ganarse la vida, y eventualmente ser campeones con la premisa del trabajo y el sacrificio. Coggi nació en la localidad de Fighiera, provincia de Santa Fe, el 19 de diciembre de 1961. Vivió prácticamente toda su vida en Brandsen, y actualmente está radicado en nuestra ciudad. Como boxeador profesional realizó 82 combates, de los que ganó 75; perdió 5 y empató los 2 restantes. En 1993 recibió el Cinturón de Oro de la Asociación Mundial de Boxeo al boxeador del año. Combatió en Estados Unidos, Francia, Italia y Japón.
El campeón tiene un sueño: quiere sembrar ilusiones de un mundo mejor entre los jóvenes. El camino: el box, el mismo que le permitió a él construir su propia historia y leyenda, a fuerza de sacrificio y sinsabores, pero con la convicción que en la vida, la pelea depende siempre de uno.
“Látigo” recibió a
en su lugar de trabajo, a escasos segundos de haber terminado una sesión de guantes con uno de sus pupilos.
Amable y comunicativo, manifestó: “Fijate la cantidad de chicos que tengo acá. Son un montón de chicos que vienen a buscar un futuro, una esperanza, como la busqué yo cuando tenía doce años. Yo me venía todos los días a dedo desde Brandsen al gimnasio del Luna Park… tenía casi cien kilómetros de ida y cien de vuelta. ¡Todos los días! Pero no importa… eso no fue sacrificio. Sacrificio es el que hacen algunos padres, por ejemplo mi padre. Se levantaba a las seis de la mañana y volvía a las seis de la tarde a mi casa. Estaba todo el día sin vernos y después de haber laburado doce horas capaz que a la noche había para un mate cocido nada más. Y yo salí al ring, hice nueve minutos… está bien que había ocho años de trabajo atrás, pero hice nueve minutos (N de R: Ante el italiano Patrizio Oliva, el 4 de julio de 1987 en Sicilia, Italia), le pegué tres piñas a un tipo, le saqué el título mundial… abría una valija y tenía 175.000 dólares, habíamos dejado de ser pobres, mi familia y yo… me esperaba el Papa Juan Pablo ll… llego a la Argentina y me esperaba el presidente Alfonsín… Entonces ahí valoré mucho más todavía el sacrificio que había hecho mi padre…”.
El sueño de Coggi es brindarles a los chicos que menos tienen, una posibilidad de abrirse camino en la vida con el boxeo como herramienta: “Entonces yo lo que estoy haciendo hoy en día, y quiero que lo entiendan los políticos, es que este proyecto tiene que tener continuidad esté el gobierno que esté. Sino los perjudicados terminan siendo los chicos, que son los que tienen una esperanza. Si no se la damos nosotros esa esperanza, ¿quién se las va a dar? Acá vienen chicos muy pobres como era yo, que salí de un rancho de barro y piso de tierra… y cuando me quise acordar me decían que era el tipo más inteligente del mundo, el más lindo… ¡Y yo me miraba al espejo y tenía la misma cara que el día anterior! (risas) Lo que pasa es que el día anterior no tenía el título. Entonces, te repito, lo que les quiero hacer entender a los chicos, es que acá se viene a trabajar. Yo no quiero que vengan a hacer boludeces, yo cobrar mi sueldo y ya está. Yo quiero que vengan acá porque quiero sacar campeones… y si son campeones ellos, soy campeón yo. ¿Me entendés como viene la mano? Y hay que entrenar muy, pero muy duro, porque acá no te hacen goles… acá te pegan piñas. Y todo desde el respeto. Acá el que no hace caso, como ya les dije a varios chicos que andaban bien… que se vaya. Entonces, ¿Qué es lo que busco yo en realidad? Busco ayudar… Y gracias al Club Argentino de Quilmes, gracias a Daniel Zisuela y gracias al intendente de Quilmes, hoy tenemos esto acá hoy en día”.
Y añadió: “Hay más gente involucrada. Por ejemplo Rolando Hanglin se enteró que yo estoy haciendo esto con los chicos de la calle y me donó como $3000 o $4000 en elementos de boxeo, que son carísimos. Ahora tenemos que terminar de arreglar el gimnasio como para que se puedan duchar después de entrenar, y eso ya lo estamos arreglando. Acá se les va a brindar una educación, no van a hacer boludeces porque yo tengo un prestigio y no lo voy a tirar por nadie. Porque mi viejo me enseño que hay que ser respetuoso en la vida y yo lo voy a llevar adelante. Entonces cada vez que salimos yo lo primero que les digo a los chicos es que el por favor, el gracias y el permiso tienen que estar en boca de todos. Y cuando nos sentemos a comer no somos negros de m…, somos personas. Porque si actuamos como negros de m… me van a tratar como un negro de m… En cambio si actúo como una persona, me van a tratar como una persona. Porque acá hay chicos que vienen de lugares muy precarios y enseguida les dicen negros de m… Y yo les digo ¡Pará! ¡Es una persona! Dale las condiciones, dale las posibilidades que tienen todos los chicos, y va a ser una persona como cualquier otra. Y eso es lo que yo busco con ellos… Y la respuesta que me están brindando es espectacular”.
En referencia al trabajo que viene realizando en el Mate, señaló: “Arrancamos hace poco y ya tenemos como 25 chicos y chicas más o menos. Ahora voy a tener que buscar un colaborador para que me dé una mano porque se me están escapando algunas cosas. Por ejemplo tendría que haber alguien que de la parte de gimnasia y yo ocuparme de la parte técnica. Las puertas de este gimnasio están abiertas para todos los chicos de Quilmes, sean ricos o pobres. Yo arranqué viviendo en un rancho de barro y comiendo salteado, pero no porque mi viejo fuera vago. El trabajaba de jefe de mantenimiento en Hacienda, pero un día quedó ciego. Y cuando papá quedó ciego hubo que salir a laburar, a mantener a la familia. Y yo vengo de una familia italiana, donde a la hora de laburar, primero está el padre y luego sigue el primer hijo. Y por eso me hice cargo de mi familia a los doce años. Trabajaba en la Panificadora Brandsen de ayudante de cuadra. Limpiaba latas, me traía la factura de ayer, el pan de ayer… Entonces lo que yo quiero regalarles a los chicos es la experiencia de vida que yo tuve. Yo soy un agradecido de haber vivido todas estas cosas…”
El ex campeón se muestra entusiasmado con la respuesta de los chicos: “A todos les llega el mensaje. Yo lo que no quiero es que haya manzanas podridas… Las manzanas podridas te pudren la canasta. Acá había chicos que andaban muy bien, pero venían y dejaban los fierros ahí (señala una mesa). Entonces un día los agarré y les dije que el que volvía con un fierro acá no venía más. Porque ESTA (pone especial énfasis en la palabra) es la vida que yo les ofrezco. Yo les doy la oportunidad de que tengan un sueño… porque hoy en día la mayoría de los chicos no lo tienen. No tienen sueños. Se levantan vacíos y se acuestan más vacíos todavía. Yo les propongo una esperanza, una quimera. Y no todos van a salir campeones, pero podes ser un trabajador del ring y vivir de esto. Yo les quiero transmitir a los chicos este mensaje y que se vayan preparando. ¡Si yo era cuadrado como un raviol! Te cuento una… cuando salí campeón mundial me invitó a almorzar Mirtha Legrand, ¡y pasé una vergüenza! Yo miraba la mesa y había tres tenedores, tres cucharas, tres cuchillos, un vaso que parecía una pecera, un cuchillo que parecía un cucharón de albañil. Y yo pensaba… ¡Para que m… todo esto si yo el guiso lo como con una cuchara y en el mismo plato! Te cambia todo… Entonces yo de ahí en más traté de no ser como algunos colegas míos que dicen: ‘Yo nací negro y voy a morir negro…’ Y no es así… hay que buscar un progreso y eso es lo que yo quiero volcarles a ellos…” .
Las clases de boxeo se dictan de lunes a viernes a partir de las 13:30. Informes al 4-253-3498.
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El ex campeón mundial Juan Martín “Látigo” Coggi volvió a dar clases de boxeo en el Gimnasio “Juan Norambuena” de nuestra institución. Con el apoyo de la Municipalidad de Quilmes y del presidente Mate Daniel Zisuela, el sueño de “Látigo” es hacer del boxeo una disciplina que aleje a los chicos de la calle y las drogas, y a la vez hacerlos sentir que forman parte de la sociedad.
Además también está la posibilidad de enseñarles un oficio con el que puedan llegar a ganarse la vida, y eventualmente ser campeones con la premisa del trabajo y el sacrificio.
Las clases se dictan todas las tardes a partir de las 13:30. Informes al 4-253-3498
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