Luis Sante Achilli llegó al Mate proveniente de Gimnasia y Esgrima de La Plata y jugó en el Campeonato de 1941. Arquero de gran arrojo y valentía, siempre con su característico buzo blanco, fue en precursor en su época ya que no permanecía estático bajo los tres palos; salía permanentemente a cortar y atajaba certeramente tanto de arriba, como de abajo. Además de la celeste y blanca, es uno de los pocos jugadores que vistió la casaca de Triperos y Pinchas. Unidos por el Mate lo entrevistó y le brindó un reconocimiento a uno de los grandes valores de nuestro fútbol.
La figura de Luis Sante Achilli representa la transición entre el amateurismo y el crudo profesionalismo que sin dudas, echó a perder el fútbol. Su deportividad y hombría de bien guían su conducta. Achilli ha sido uno de los grandes arqueros de nuestro fútbol, en tiempos en donde abundaban los excelentes porteros; quizá éste no sea un dato menor, ya que el gran Luis no tuvo el reconocimiento acorde a sus logros debajo de los tres palos. Sin embargo, los años se han encargado de hacer justicia y devolverle al guardameta de la polera blanca todos los palmares que se ganó por mérito propio.
“Debí llamarme Luis Santos, pero se equivocó el empleado del Registro Civil al anotarme!” rompió el hielo para comenzar el reportaje.
Luis Sante tiene 92 años. Nació el 13 de enero de 1915, en un solar de la diagonal 73 entre 4 y 5 de La Plata. ciudad donde aún hoy reside. Inició sus estudios primarios en la escuela Nº 13 (hoy Dardo Rocha) y luego ingresó al Industrial en tiempos en los que había de procurarse un oficio. Sin embargo, apresado por el fútbol, poco tiempo después abandonó el colegio. Sucede que la pasión por el deporte más popular era absorbente y ganó la pulseada.
Yiyo Achilli, contrariamente a lo que pasa con la mayoría de los Craks, no surgió de los potreros ni de algún club de barrio platense. Sencillamente de chiquilín pateaba el balón en Gimnasia y Esgrima, el club de sus amores y allí comenzó a los 14 años, en la 6ta división, como marcador de punta. Quiso el destino y las casualidades que en un entrenamiento probara debajo de los tres palos y nunca más dejó su puesto de arquero.
“Empecé en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde debute en 1934; luego pasé a Estudiantes de La Plata y en 1941 llegue a Argentino de Quilmes” irrumpe. Don Luis debutó en Primera a los 19 años, en la fecha 33ra del certamen de 1934 frente a Ferro. En dicho encuentro para el albiazul jugaron, además de Achilli, Montañés, Recanaltini; Ortega, Minella y Macho Androssi; Echevarrieta, Palomino, el “Negro” Farías, Zaroza y Arregui.
Su segundo partido en primera tendrían connotaciones dramáticas “fue el 25 de agosto de 1935, por la fecha 21ra, frente a Boca. Perdíamos 4 a 0 y faltaban pocos minutos para el final. Me jugué la vida en una salida frente a Varallo. Choque con el delantero, evité el quito gol pero me saqué la clavícula. Me tuvieron que poner yeso y estuve dos meses inactivo” contó.
Y cuando Don Luis cuenta anécdotas, a los cronistas de Unidos por el Mate le resulta imposible no emocionarse con los relatos. Sucede que le tocó defender el arco en tiempos de grandes shoteadores como Bernabé Ferreira, Roberto Cherro, el paraguayo Arsenio Erico; Herminio Masantonio, Panchito Varallo, entre otros.
“Al Mate llegué en calidad de préstamo. Argentino se había transformado en una sucursal platense con la idea de poder volver a Primera A, ya que había descendido” expresó.
“Luego de varios años en Gimnasia tuve un paso por Estudiantes. Después me pidieron de Argentino de Quilmes que quería volver a Primera y se había reforzado bien. En aquel equipo jugaban Comasco, Lucía, Atilli, Naón, Belfiore, Ajanil, Sabattini y Díaz...¡Un cuadrazo!” confió y agregó “recuerdo a todos, pero con Díaz es con quien actualmente nos vinculamos, ya que también vive en La Plata. Conservo muy gratos recuerdos por el trato recibido” (N. de R.: Luis tuvo como compañeros a algunos de los jugadores que lograron el ascenso del 38, como el arquero Rossi, Ajamil, Lucía, Sabattini y al tecnico Calocero. También compartió el plantel con “Biyú” Iturregui y “Chano” Gómez).
Confeso hincha Tripero, Achilli nos contó que admiró a Atilio Herrera golero de Gimnasia “fue un referente para mi, como arquero, como maestro, y también como persona”.
Conversando con “viejos” hinchas Mates que lo vieron jugar, tal es el caso de Alfredo González “Pampita”; “Pichón” Cataldo o el Sr. Firpo, entre otros..., recordaban que usted salía a la cancha con un impecable buzo blanco. ¿Es cierto? “Si (entre risas). Es cierto, siempre salía a la cancha con un buzo blanco” recordó.
Otros tiempos. Otro fútbol. Sin el desenfreno, ni las ambiciones desmedidas. Sin el mercantilismo que reina en la actualidad. Sólo la pasión. Tiempos en los que un jugador no podía vivir exclusivamente del deporte o tenia un trabajo aparte. Quizá ésta faceta en algo se parezca a la realidad de algunos futbolistas del fútbol de ascenso actual “desde mi debut en Primera en 1934, siempre tuve otro trabajo además del fútbol. En 1936 ingresé a trabajar al Ministerio de Hacienda. Llegué a ser Director General del Ministerio de Economía. Después de siete años en la Bolsa de Comercio de La Plata, me jubilé”. Pocos futbolistas argentinos han llegado a ocupar un cargo de tanta jerarquía y responsabilidad.
Casado con Teresa Prieto; Yiyo es padre de dos hijas: Maria Cristina y Maria Silvia. Tiene cinco nietos: Maria Cecilia, Luis Emilio, Ana Sofía, Ignacio Luis y Maria Julia “hasta hace poco iba a Quilmes a visitar a mi hija y aprovechaba para ir a alentar al Mate acompañado por mi nieto Luis Emilio” narró.
Cae la tarde en la ciudad de las diagonales, pero antes de la despedida habrá un tiempo para que Don Luis envíe un mensaje con trasfondo de deseo “que Argentino de Quilmes vuelva en el fútbol al lugar que se merece y que nunca debió perder”.
Luis Sante Achilli. Un hombre de bien. Un caballero dentro y fuera de la cancha; que con el mismo arrojo y valentía con el que defendió el arco del Mate, peleó en la vida. Vaya si ganó... Salud!