Con motivo de cumplirse 26 años del último partido oficial entre Argentino de Quilmes y Quilmes Atlético Club, Unidos por el Mate entrevistó a Claudio Angarola, autor del último gol oficial frente al Cervecero. Con un importantísimo historial en el fútbol de ascenso, el delantero revivió aquella jornada del 16 de agosto de 1981. Además, tiene el privilegio de haber sido uno de los pocos jugadores del Mate en disputar un Boca - River. Vistió la camiseta de 14 clubes. Debutó como profesional en Argentino de Quilmes, jugó 27 partidos con la celeste y blanca y convirtió 5 goles.
Habla con emoción. Mates de por medio, regala anécdotas y como una forma de volver a vivir su paso por el equipo de la barranca comparte una carpeta repleta de notas periodísticas de la época. Claudio Gerardo Angarola tiene 47 años, pero en cada palabra, en cada gesto, vuelve a convertirse en aquel pibe de 21 años que se transformó en héroe Mate, aquel 16 de agosto de 1981, cuando el equipo de Cacho Malbernat empató al Cervecero a fuerza de guapeza, en cancha de Independiente.
“Fastidio”, como lo habían apodado sus compañeros, nació el 2 de abril de 1960. Se inicio en las inferiores de Independiente de Avellaneda en donde estuvo 8 años, desde la 5ta y fue escalando posiciones hasta llegar a la 3ra. Fue compañero de Néstor Clausen, Sandoval, Zacharsky, Rugna y Grasso. Podía jugar en los tres puestos de ataque e incluso como enganche. Se incorporó al plantel de Argentino de Quilmes el 12 de febrero de 1981 con 20 años. El técnico de aquel equipo era Cacho Malbernat, el preparador físico era el “profe Timko y entre sus compañeros se encontraba la “Bruja” Verón, todo un referente futbolístico por esos años. En Argentino de Quilmes de 1981 jugaban Moravec, Dallavere, Nazar, Casanueva, Chirdo, Barrera, Parada, Waczinsky, De Marta, Magallán, Gutiérrez, Toledo, Focaccia, Maglioni, Zielinsky, Magliano, Benejú, Aimetta, Márquez, Rodriguez, Durso, Brites, Feresin, Strubollini, M. A. Gutiérrez, Martínez, y el ya nombrado Juan Ramón Verón.
El 28 de marzo se produce su debut en el Mate y en primera, frente a Tigre. Ingresó en el segundo tiempo reemplazando a Roberto Parada y su primer partido como profesional no pudo ser más auspicioso, ya que convirtió el gol del empate en el triunfo por 3 a 2 frente al equipo de Victoria.
Sobre su arribo a la institución de la barranca, Claudio Angarola explicó “a Argentino de Quilmes llegué por intermedio de un directivo de Boca que tenía gente conocida en el Mate. Cacho Malbernat me tomó una prueba y automáticamente me mandó a arreglar mi contrato con los directivos. Por aquel entonces, el presidente era Roberto Ramella; hablé con Guerrero y se dio que pudiera hacer mis primeros pasos como profesional en el Mate” contó.
El delantero revisa sus papeles, muestra algunas fotos y continúa con la charla “aquel equipo trabajaba mucho, hay que tener en cuenta que Cacho (Malbernat) venía de la escuela de Osvaldo Zubeldía y estaba hasta en los más mínimos detalles. Era un plantel con mucha experiencia que en lo personal me ayudó mucho para crecer en el fútbol. Argentino estaba acostumbrado a pelear por salvarse del descenso y con humildad lo habíamos logrado cuando faltaban 10 o 12 fechas para que termine el Torneo. Así que promediando el certamen no corríamos riesgos de descender. Eso para nosotros era como hacer una campaña bárbara. Lo que sucedió es que estábamos muy bien apuntalados por el técnico, (Cacho Malbernat) que la tenía muy clara. Argentino de Quilmes estaba muy bien preparado, había hecho muy bien las cosas; no dejamos de concentrar ningún viernes, siempre en el hotel de Suipacha y Lavalle, que todavía existe” confió y agrega “recuerdo que Carlos Bilardo venía siempre a la cancha, iba a las concentraciones y nos visitaba siempre...”.
En referencia a la “Bruja” Verón recordó “es un tipo muy cordial y muy hablador. Muy humilde, de perfil bajo. A mi me ayudó mucho. Yo era muy pibe, no se si me habrá visto con condiciones, pero siempre me aconsejaba. Eso vale mucho” y acotó “otro que imponía mucho respeto y te aconsejaba siempre era De Marta, todo un personaje”.
Interrumpe la charla y dispara “pero sin duda, el recuerdo más lindo que tengo en mi vida es el gol que le hice a Quilmes”.
El 16 de agosto de 1981 y por la 26ta. fecha del Torneo de Primera B, Mates y Cerveceros volvían a verse las caras. En cancha de Independiente de Avellaneda, donde el Mate hizo de local y tras 16 años sin enfrentarse (en el partido de ida los “albos” habían derrotado a los criollos por 1 a 0 en Guido y Sarmiento), se llevó a cabo el último encuentro oficial del clásico más antiguo del fútbol argentino.
Claudio Angarola lo recuerda así “para el partido con Quilmes, nosotros íbamos de punto y los medios de comunicación de la época no ponían muchas fichas en nosotros. Era el típico partido que en la previa todos hablaban sobre cuantos goles se iba a comer el Mate. Cuando entramos a la cancha de Independiente, la tribuna visitante estaba colmada y ver a un grupito de casi 200 hinchas de Argentino de Quilmes que no paraban de gritar y hacerse sentir fue muy importante. El partido se nos presentó desfavorable desde el vamos. Muchos lesionados, expulsados y Quilmes que se agrandaba en cada jugada. Pero ese día la hinchada del Mate gritó tanto o más que la del Cervecero que la superaba ampliamente en número y empujó al equipo para que logremos la igualdad” cuenta con emoción y agrega “la verdad que empatarle de la forma que lo hicimos fue muy lindo”.
“Me tocó entrar en el segundo tiempo en reemplazo de la Bruja Verón” y a Fastidio se le quiebra la voz con el recuerdo “la verdad que son todos recuerdos imborrables para mi” apunta.
Sobre como se vivió el match narró “fue transmitido por todos los medios y en la previa había clima de clásico. Mi vieja ese día estaba en Mar del Plata y lo escuchó por radio. Yo ese partido se lo dedique a mi viejo, porque hacía poco que había fallecido y mi mamá cuando me escuchó hablar por radio, poco más se desmaya. Imagináte que tenía 21 años...”.
Claudio Angarola convirtió 5 goles con la celeste y blanca; en su debut frente a Tigre; en el empate ante Nueva Chicago en Mataderos; contra Arsenal; a Deportivo Morón; pero sin duda el más recordado por el hincha Mate es el que le hizo a Quilmes. “Fue un rebote que me vino casi a los pies, la toqué de derecha al palo y Tocalli no pudo llegar, lo grite con alma y vida. Desaforado. Parecía un loco” y continuó con la descripción “es el recuerdo más lindo que tengo; tuve la suerte de andar bien y convertirle a Hugo Tocalli. El gol fue luego de un tiro libre y significó el empate. Para colmo en ese momento estábamos con 8 hombres en la cancha, nos habían expulsado a Chirdo y Benejú y Wascinky estaban fuera del campo lesionados”.
¿Como fue la jugada? Y su respuesta no tarda en llegar... “le hacen una falta a un compañero en la puerta del área y hacemos una jugada preparada que veníamos ensayando con Cacho (Malbernat). El Mate trabajaba mucho durante la semana en jugadas de pelota parada. La tocaron cortita; Oscar Toledo amaga a patear, pasa por arriba de la pelota, “Batata” Gutierrez le pega, rebota en la barrera y me queda para pierna derecha. Le pegue al palo de la barrera; la pelota hizo una comba y se le metió en el palo derecho a Tocalli. Hugo (Tocalli) quedó parado. Incluso, después del partido, el mismo Tocalli tuvo un gesto muy grande al venirme a saludar, preguntarme como estaba, porque yo había recibido un golpe muy fuerte y a felicitarme por el gol. Fue una verdadera proeza empatarle a un Quilmes que venía puntero y que terminó ascendiendo junto a Nueva Chicago”.
Otra postal del clásico, que se recordará por siempre, también lo tienen como protagonista. En las fotos publicadas en la mayoría de los diarios de la época, el goleador aparece con el ojo hinchado como consecuencia de un encontronazo con Luñiz que dan testimonio de lo acontecido. Sucede que Claudio Angarola recibió un golpe fortísimo que casi lo deja fuera del partido y por el que tuvieron que darle tres puntos de sutura en el arco superciliar del ojo derecho. “El golpe que recibí cerca del ojo fue muy fuerte y me dejó muy dolorido. Jugué el final del partido muy mareado. Por suerte el gol lo pude hacer antes porque después del choque estaba dentro del campo sólo por solidaridad con mis compañeros, ya que después de haber empatado con tanto sacrificio era una pena otorgar más ventaja” afirmó.
Los recuerdos no se terminan nunca para Claudio que en toda su carrera como futbolista profesional, se desempeño en 14 equipos. Aunque seguramente, no todos tienen el privilegio de ser parte en un Boca - River. En 1984, Angarola disputó 6 partidos en la primera de Boca y el 11 de noviembre fue titular en el clásico más famoso del mundo.
Pero su humildad lo hace obviar ese capítulo y para no perder el motivo esencial de la charla, vuelve a traer la conversación para referirse a Argentino de Quilmes “con los muchachos nos seguimos viendo. Lo que pasa es que vivimos cosas muy importantes y lindas juntos. Se armó un buen grupo y logramos una amistad que se pudo sostener con el correr de los años. Siempre nos juntamos a fin de año. De hecho, hablo seguido con Toledo, con Zielinsky, con Aimetta, con Moravec... Son esas cosas lindas que te deja el fútbol” sostuvo.
Para cerrar la entrevista, Claudio Angarola dejó un mensaje para el hincha del Mate “siempre fue mi deseo que el clásico hubiese continuado a lo largo de los años. Si bien, hoy el Cervecero está más arriba, en categorías superiores que el Mate, me gustaría que Argentino de Quilmes esté en una posición mejor porque no se merece estar en la D. Tendría que estar jugando por lo menos en Primera B. Es un club que por historia, deportiva y social no merece estar en la D” y concluyó “ojalá que el Mate salga de esto y ascienda pronto”. Palabras del verdugo. Palabras de goleador.