El ex jugador de Argentino de Quilmes, Fernando Pagés, se encuentra jugando en el fútbol de Indonesia. Desde diciembre del año pasado, el rubio delantero quilmeño, está mostrando su fútbol en las canchas asiáticas. Vive en Banda Aceh, la ciudad que azotó el Tsunami en diciembre del 2004. De visita en nuestra ciudad, dialogó con Unidos por el Mate.
Su cara muestra la misma sonrisa pícara de siempre. Su gesto parece el de un chico a punto de cometer una travesura. Tan rubio como siempre, remata cada frase con una mirada cómplice. Fernando Pagés, con 23 años sobre sus espaldas, tiene una experiencia de vida curiosa; distinta. Desde diciembre del 2006 viste la camiseta del Persiraja, club que milita en la Liga Djarum de la Primera División del fútbol de Indonesia. Llegó al viejo continente, de la mano de su amigo y compañero en Tristán Suárez, Rubén Cecco. Luego de evaluar la delirante propuesta aceptó y asegura que no se arrepiente de la decisión, ni de la soledad y el sacrificio con los que debe pelear cada día.
“Es una verdadera locura. Nunca hubiese pensado que iba a terminar en ese país. Primero porque quizá cuando me decían Indonesia no sabía ni donde estaba, pero las vueltas de la vida me llevaron a jugar allí y la verdad que estoy muy contento. Estaba en Tristán Suárez, no venía jugando muy seguido y eso me tenía mal. Surgió la posibilidad de Indonesia y acepté. Ahora estoy haciendo una carrera donde puedo hacer una diferencia económica y continuar jugando a la pelota que es lo que más quiero en la vida” disparó Pagés para romper el hielo.
Fernando Pagés nació el 17 de noviembre de 1983. Se inició en Gimnasia y Esgrima de La Plata, luego pasó a las inferiores del Mate en donde jugó de 6ta a 3ra. División ininterrumpidamente. Jugó en la primera de Argentino de Quilmes durante 4 años. Más tarde vistió la camiseta de Quilmes durante 1 año, en la era Alfaro y en Primera A. Para luego convertirse durante 6 meses en jugador de Los Andes. Su último club antes de emigrar al fútbol asiático fue Tristán Suárez..
Con respecto a como llegó a jugar en Indonesia, el ex Mate expresó “por un compañero, Rubén Cecco, cuando jugaba en Tristán Suárez, último club que estuve antes del viaje. Sucede que Rubén ya había tenido una experiencia en Indonesia y me preguntó si no tenía ganas de ir a probar suerte allá. Al principio me parecía bastante loco porque tenía que dejar todo acá. Le dije que sí, no venía jugando, así que rescindí el contrato y me fui a probar. Gracias a Dios, de entrada me fue muy bien. Apenas llegamos, fuimos a la casa de un representante que nos consiguió varias pruebas y en la primera que hice quedé. Así que estoy allá desde diciembre del 2006” contó.
“Vivo en Banda Aceh, la ciudad donde sucedió el Tsunami. El lugar quedó devastado. Todo es muy precario, igual estoy muy bien. Dentro de las posibilidades del lugar tengo todo. Estoy jugando en un equipo de Primera División, en el Persiraja” apuntó.
Sin dudas, la adaptación al medio debe haber sido difícil teniendo en cuenta las diferencias culturales que separan a nuestro país con la vida en el continente asiático “la verdad que las primeras semanas no aguantaba y me quería volver. Estaba solo. Me sentía mal. Lloraba todo el día. Yo soy muy familiero y de pronto, encontrarme en un país con otro idioma, otras costumbres, solo y sin nadie con quien hablar me pegó mal. Pero cuando firme el contrato, mi cabeza priorizó la posibilidad de cumplir un objetivo, cumplir con mi trabajo y luchar para salir adelante. La verdad que es muy duro, sin novia, sin familia, sin amigos. Todo se hace más difícil. Imaginate que pase mi cumpleaños, navidad, año nuevo totalmente solo” confió el delantero.
En Indonesia, el idioma oficial es el Bahasa Indonés. Es un idioma de la misma raíz que el malayo o el primitivo tagalo. Al respecto, Fernando dijo “aunque la gente de la barranca no me crea, hablo Indonés” y suelta una carcajada. “Lo primero que hice fue comprarme un diccionario para aprender el idioma. Al principio intente manejarme con el inglés, pero mi inglés es malo, hablaba medio en indio y no me entendían nada. Así que opté por aprender el indonés. Estuve encerrado durante los dos primeros meses estudiando el idioma y lo pude aprender. Todo fue muy raro, muy nuevo. Al principio no entendía nada. Entender al técnico, a mis compañeros era imposible. Pero gracias a mis compañeros que me tuvieron paciencia, me ayudaron mucho para aprender a hablarlo”.
Indonesia es el mayor archipiélago del mundo, formado por 13.677 islas en su mayoría deshabitadas. De éstas las más importantes son Java, Sumatra, Kalimantan (Borneo), Bali, además de Lombok, Sumba, Timor y el archipiélago de las Molukas. Situada entre el continente asiático (en su extremo suroriental), Australia y los océanos Indico y Pacífico, limita territorialmente con Malasia, Brunei y Papua Nueva Guinea y por mar con Malasia, Singapur, Vietnam, Filipinas y Australia. “Es un país muy lindo. La gente es muy amable y al extranjero lo tratan muy bien. Hay que tener cuidado con el agua, que no se puede tomar de la canilla y también hay que tener precauciones porque hay mucha gripe aviar y malaria. Pero por suerte vengo zafando” y agregó “vivo en Banda Aceh, el lugar donde se produjo el tsunami. Vivo con terremotos, pequeños tsunamis y se caen aviones cada dos por tres. Encima como los demás equipos se encuentran a distancias importantes tenemos que volar fin de semana de por medio, así que imaginate el miedo que me agarra cada vez que tengo viajar”. Banda Aceh es una ciudad indonesa, en el norte de la isla de Sumatra, capital de la provincia de Nangröe Aceh Darussalam. En 2004 sufrió el gran tsunami que dejó un saldo de 170.000 personas muertas.
El 88% de la población es musulmana, que convive con minorías hindúes, budistas y cristianas “me tocó la ciudad más fanática de la religión. A las mujeres las veo tapadas con pañuelos. Está lleno de iglesias. En la ciudad donde vivo es el lugar musulmán más fanático de toda Indonesia. Está lleno de mezquitas y se la pasan todo el día rezando. Se levantan a las 4 de la mañana para rezar y hasta los entrenamientos se interrumpen para que los jugadores puedan orar”.
“Lo que más me costó, fue el tema de la comida. Por suerte zafé porque tengo alguna que otra pizzería cerca de donde vivo, porque sino viviría a arroz y pescado. Vos sabés que llevé el mate y me miraban con cara de asco, incluso les di a probar dulce de leche y no les gustó. Pero lo más raro de todo es que llevé una caja de alfajores Capitán del Espacio, que para mí son los mejores del mundo y me ponían caras raras. No les gustó. Todo es muy distinto” manifestó resignado.
En cuanto al fútbol, Fernando Pagés juega en el Persiraja club que milita en la Liga Djarum de la Primera División “el fútbol indonés es muy duro. Hay mucha corrupción allá. Los árbitros toman siempre decisiones muy dudosas. Jugás de visitante y por rozar al contrario te sacan amarilla o hasta te expulsan. Es un juego muy fuerte. Los africanos pegan mucho. No es tan competitivo como la Primera División de Argentina, pero si se parece a los torneos de ascenso, por la dureza con la que se juega la compararía con la Primera B en nuestro país” y acota “yo estoy jugando con la 10, de enganche, un poco retrasado. Tengo la moral altísima” se ríe, “siendo argentino y con la 10 en la espalda me tratan como Maradona. La gente me quiere mucho y a pesar que el equipo no anda bien, como volante hice 5 goles importantes, convertí en los clásicos, así que me dan toda la confianza y me tratan muy bien” expresó. “Los entrenamientos son totalmente distintos a los que se hacen en Argentina. Podés creer que nunca corrí. Nunca una pasada; un intermitente. Nada. Nunca corrí sin pelota desde que llegué. Nunca hice trabajo físico. Sólo trabajos con pelota... definición y centros. Lo curioso es que los partidos son muy dinámico y los indoneses corren sin parar durante los 90 minutos” aclaró.
¿Y la hinchada? “Son fanáticos del fútbol. Donde estoy ahora es el segundo estadio de Indonesia (el número uno es el Senayan para una capacidad de 120.000 personas) con una capacidad de 80 mil espectadores y siempre están llenos. El fútbol es el deporte más popular de Indonesia. Lo curioso es que se juega sin hinchada visitante; como los estadios están muy alejados, la única forma de acceso es por avión, así que va solamente el público local. Lo mas increíble es que la gente alienta al equipo que mejor juega. Me ha pasado de jugar en nuestra cancha, ante nuestro público, nosotros estábamos jugando mal y el equipo rival jugaba muy bien y de pronto toda la cancha empezó a alentar al equipo visitante. No entendía nada. Lo que pasa es que les gusta el fútbol. Te aplauden por tirar un caño o una rabona. Ellos quieren ver algo distinto y siempre la cancha está llena".
En el fútbol de Indonesia hay varios argentinos: Alfredo Figueroa, Rubén Cecco, Claudio Pronetto, Damián Andermatten, Maximiliano Vallejo López, Gustavo López y Gustavo Chena. “Está permitido que haya 5 extranjeros por equipo. En el Persiraja hay 3 brasileros y por suerte, un argentino que viajó con toda la familia. También hay muchos brasileros, paraguayos y chilenos; muchos africanos. Fuera de los partidos nos juntamos. Incluso si conseguimos un poco de carne nos hacemos un asado. Aunque es muy difícil conseguir carne sabrosa” contó con nostalgia.
A pesar de la distancia, Fernando está al tanto de todo lo que sucede en el país, en Quilmes y por supuesto en Argentino de Quilmes “gracias a Internet estoy un poco más cerca y me mantengo informado de todo lo que pasa. Casi todos los días voy a un ciber. También miro muchas películas”.
En cuanto al futuro “tengo contrato hasta el 31 de diciembre, aunque mi idea es quedarme 1 año, tal vez 2, jugando allá. Sucede que el dinero que gano allá, es muy difícil que lo pueda hacer en Argentina. Lamentablemente hoy día tengo que pensar en eso. Uno lo que quiere es crecer económicamente, tener un futuro. Lo que podría ganar en un año, en nuestro país, jugando en el ascenso, allá lo gano en un mes. Es sacrificado, pero pesa mi futuro. Yo allá fui a trabajar y a poder lograr una posición económica, porque jugando en Indonesia no ganas ni fama, ni vas a jugar en la selección... lo importante es que jugás al fútbol, hacés lo que te gusta con un gran apoyo económico”.
Antes de despedirse, emocionado, dejó palabras para su querido Argentino de Quilmes “siempre tengo presente al Mate. Fue mi nacimiento y es mi casa. Si alguien me dice que nombre un equipo, no lo dudo: Argentino de Quilmes. En el Mate viví todo. La mayoría de las cosas que sé las aprendí allí. Al club lo quiero mucho”.
Y así como llegó, partió. Bolso en mano. Con los recuerdos a flor de piel. Con el brillo de siempre en su mirada. Fernando Pagés, un corazón Mate, que representa cada fin de semana a la celeste y blanca en el fútbol asiático.